Poemas de amor

Dulce destino el mío: hacer poemas de amor para dártelos a oscuras sin que sepas que soy yo. Dulce destino el mío: morir por tí de amor; perder en una mirada tuya... el corazón.
Suspiro del corazón en el mirar de unos ojos que en lo oscuro resplandecen y en la lágrima, el enojo. Su brillo está apagado, igual en noche que en día, y aunque lucen dulcemente no sonríen todavía. Su palabra es muy triste y la quiere acallar, pero sólo el labio puede; una mirada... jamás.
El instante de morir un suspiro en el labio; el instante de encontrar al amor en el barro. El aspecto no es nada, no calles tu corazón... si tu alma te aclama ve a donde te llama y dale dulce: tu amor.
Mujer... ¡qué lejos queda el sol cuando anochece y no lo ves en la luna! Sueño, y siempre apareces en el cielo de mi vida, sin embargo, estás tan lejos que quizás nunca amanezca de nuevo y despierte en una noche de oscuridad eterna. Mujer, ¡qué lejos queda el sol cuando anochece y te cansas de soñar!
Me falta tiempo que compartir contigo... Siento que se van los días, que se escapan entre mis manos como un puñado de arena, y quisiera regalártelos. Quisiera estar a tu lado y no sólo soñándote; no despegar nuestros labios y en tus brazos abandonarme.
Me siento muy triste y feliz, con ganas de llorar y reir y que me estalla el corazón; ya no sé ni qué decir... ¡debe ser el amor!
Sigo aprendiendo, día a día,A quererte un poco mejor,A no cerrarme a lo que siento,A darte mi corazón.¡Y es tan fácil en realidad!Tan sencillo estar a tu ladoComo respirar;Tan fácil echarte de menos, Tanto como decir que te quiero... cada día más.
La melodía de tu boca que acompasa besos y baila con mis deseos, que
me hace abrazar la esperanza de tenerte, la melodía de sentirte para
no dejar de amarte.
Cautivo, preso de tus encantos, cautivo entre tus manos, a la merced
de tus pensamientos y esclavo de tus movimientos, cautivo y sin
quejarme: me gusta estar cautivo... sólo de ti.
Me iré recordándote, con tu imagen recorriendo mis pensamientos, me
iré saboreando la felicidad de tus labios y sabiendo que estas ahí
para seguir amándote.

Es suave y lento, con la música sonando, los dos juntos
abrazándonos, sintiendo cada caricia, como un suspiro romántico que
sale de tus labios, como el deseo de ti y tu amor que necesito para
seguir viviendo.

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